+ SE QUEJAN DE QUE LA FISCALÍA NO LES RECONOCE “INTERÉS JURÍDICO”

Mientras en la historia nacional Salvador Nava Martínez tiene ya un sitio de honor como prócer de la democracia, sus hijos (y ahora su nieto) en San Luis Potosí se han dedicado a dilapidar por el fango su herencia política.

Lo que fue la valentía, congruencia, y dignidad de Nava Martínez, resultó ajena a los miembros más cercanos de su familia, que solo han exhibido codicia, incapacidad, y desvergüenza.

Salvador Nava Calvillo, uno de sus hijos, fue dirigente del PRD, y luego consumido por las grillas de ese partido, después se refugió con Cuauhtémoc Cárdenas, y hace mucho que no se sabe nada de él en la política.

Candidato a gobernador en 1997, Nava Calvillo ya era acusado junto, con su hermano Manuel Nava, de ser los “enterradores del navismo”, y de que veían la herencia de su padre como “negocio político”.

Luis Nava Calvillo, arquitecto, farsante del activismo social, medró desde siempre con el apellido de su progenitor, consiguiendo contratos de los gobiernos, y formando parte de grupos y asociaciones civilistas de oposición al régimen; pura simulación.

Todo ello solo le sirvió de careta para sacar beneficios, hasta llegar a ser titular de la SEDUVOP con Fernando Toranzo Fernández, de donde salió sancionado e inhabilitado para ocupar puestos públicos.

Como titular de esa dependencia, daba contratos sin licitar, inflaba el precio de las obras, y privilegiaba a sus conocidos y allegados. Algo parecido a lo que hace su sobrino hoy en el Ayuntamiento capitalino.

La única hija del histórico líder también traicionó a su padre, no porque se haya casado con un priista que luego sería gobernador déspota, soberbio, represor, y caricatura de cacique, sino porque puso su apellido al servicio de ese individuo que todavía hoy tiene el descaro de cobrar en gobierno del estado.

Conchalupe Nava Calvillo fue artífice para corromper a cientos de cuadros navistas, integrándolos a la nómina del gobierno del estado a cargo de su cónyuge Horacio Sánchez Unzueta.

Antes de eso, y para llegar a ser gobernador por cuatro años (1993-1997), Sánchez Unzueta compitió en las elecciones a la gubernatura contra su suegra, doña Conchita Calvillo viuda de Nava, derrotando a esta señora que nada tenía que hacer pretendiendo usufructuar también el apellido de su esposo, fallecido en 1992.

Hoy Conchita, de más de 100 años, no quiere ni recordar esa penosa etapa, pero sí estuvo gustosa a festejar el arribo de su nieto a la alcaldía de la capital.

Otros de sus hijos, entre ellos, de manera destacada, Manuel Nava Calvillo, se les ocurrió la idea genial de hacer un partido político, precisamente el “Nava Partido Político”, NPP.

La franquicia no les resultó por su misma falta de trabajo, capacidad, y honestidad para desempeñarse. Consiguieron para ese organismo diversos apoyos económicos, y nunca hubo transparencia en su manejo.

Como oferta electoral, fueron rechazados por los potosinos, haciendo un triste papel en el citado 1997, con Salvador Nava Calvillo como dirigente estatal y candidato del PRD a la gubernatura, y con Manuel Nava Calvillo como presidente del NPP.

Ahora varios de esos mismos personajes, como este Manuel Nava, integran el Frente Ciudadano Anticorrupción (FCA).

Un organismo cuya falsedad y doblez queda a la vista porque persiguen a sus oponentes políticos con la supuesta careta de la honestidad y la anticorrupción.

Pero es lo que menos tienen.

No se les puede creer nada cuando guardaron y guardan silencio ante las trácalas que generó el citado Luis Nava Calvillo en el gobierno torancista, y ante las muestras de corrupción y atropellos cometidos por Xavier Nava Palacios, sobrino de esos hijos de don Salvador Nava Martínez.

Hoy se queja Manuel Nava de que la Fiscalía les negó a ellos, como integrantes del mencionado FCA, el expediente donde han denunciado al ex alcalde Ricardo Gallardo Juárez.

Porque, además de guardar silencio frente a casos como el de Luis Nava Calvillo y Xavier Nava Palacios, esos simuladores del Frente también están callados respecto a administraciones como la de Mario García Valdez, Victoria Labastida Aguirre, Jorge Lozano Armengol, etcétera.

Al negarles el expediente en cuestión, la Fiscalía les argumentó que ellos no son supuestas víctimas, y que no pueden por lo mismo demostrar “interés jurídico” al respecto.

Y es cierto, ni son víctimas de pretendidos delitos que ni siquiera han sido calificados de tales por las autoridades competentes, ni tienen un interés jurídico legítimo.

Lo que tienen y los está moviendo son ambiciones políticas de llevar a Xavier Nava Palacios al gobierno del estado en el 2021, para seguir medrando del presupuesto.

Y todo este tiempo han hecho un juicio mediático en contra del gallardismo, prejuzgando, violando la presunción de inocencia, y señalando culpabilidades sin que hasta el momento haya habido una autoridad que les dé la razón.

Así, ahora que reciben una bofetada con guante blanco de la Fiscalía, lanzan el grito al cielo, diciendo que la citada dependencia a cargo de Federico Garza Herrera está convertida en “vocera de la corrupción en San Luis Potosí”.

Al verse desacreditados, exhibidos como políticos ambiciosos y no como ciudadanos decentes, hicieron tal acusación sin prueba alguna y antes de que concluyan las investigaciones de tal dependencia.

Porque en realidad lo que les interesan son los reflectores necesarios para seguir alimentando ese linchamiento de medios contra la anterior administración del Ayuntamiento de la Capital.

Ya más que afectar a Gallardo Juárez, lo que buscan es impedir que el hoy diputado federal Ricardo Gallardo Cardona se consolide como un candidato viable en las elecciones para gobernador del 2021.

Ven en el gallardismo el enemigo a vencer para llevar al incompetente junior navista al gobierno estatal.

Esas son en realidad las verdaderas motivaciones de ese Frente Ciudadano Anticorrupción.

Pero la ciudadanía ya no se traga el cuento, y menos al ver que el inepto y corrupto nieto fifí de aquel añorado líder resultó un fraude, un desastre, una decepción como alcalde de la capital potosina.

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